Es muy difícil que una persona humana consiga vivir 100 años en este planeta Tierra; y el muy anciano autor de este BLOG he cumplido ya la edad de 99 años...
A partir de nuestra mediana edad los mienbros coporales empiezan a envejecer. También las facultades mentales suelen iniciar su decadencia.
Pero, a pesar de esas posibles carencias físicas y mentales que he citado, algunas personas muy ancianas conservamos aún archivados en nuestra mente muchos recuerdos de las historias que hemos protagonizado, o presenciado.
Antes de que yo emigre a ese misteriorso lugar al que estamos destinados al final de nuestras vidas, os voy a contar lo que pienso del comportamieno que solemos tener los humanos en este tan conflicctivo planeta Tierra:
La gran mayoria de las personas, se dedican a producir los bienes que son necesarios para la humanidad.
Pero, a mí me tienen muy preocupado algunos políticos que no han producido nunca esos bienes que yo he citado; y que solamente se dedican a dictar las Leyes que debemos cumplir todos los demás ciudadanos.
Los buenos políticos son muy necesarios, si se dedican a legislar correctamente y a ordenar y distribuir con honestidad las riquezas y los bienes que producen quienes yo he citado.
Pero, muchos indivíduos de ese multitudinario colectivo de políticos solamente se dedican a insultarse mutuamente y compiten ferozmente entre ellos, con la única finalidad de conseguir que sus respectivos "modus vivendi" les permitan vivir muy cómodos en este conflictivo planeta Tierra.
Los que somos unos ancianos nonagenarios tenemos asumido que estamos agotando los últimos dias del permiso que nos concede el Creador del Universo para vivir en este planeta Tierra, estando sometidos a cumplir las normas que legislan los polítcos buenos, o los malos.
El tiempo corre muy veloz y fugaz para todos los humanos. También para ese voluminoso colectivo de políticos, que terminarán finalmente siendo ellos unos ancianos.
-Los políticos, cuando sean ya unos ancianos, si son creyetes cristianos o de otras religiones, pueden sentir el alivio de pensar que emigrarán finalmente a un misterioso "más allá".
-Si no son creyentes, les causara mucha pena y dolor pensar que no existe ningún misterioso "más allá"; y que cuando mueran, su cuerpo y su mente y su alma se descomponen y se pudren en los nichos de un cementerio.



























